domingo, 23 febrero, 2020
Morelia, Michoacán: 15° C
domingo, 23 febrero, 2020
Morelia, Michoacán: 15°C

CINEXPRÉSATE: NOMINADAS AL ÓSCAR Por: Joseluis del Ángel Almada Garmendia.

Reportaje / 29 Ene, 2020 /

1917: UNA EPOPEYA QUE SE CONVERTIRÁ EN CLÁSICO.

 Fotografías: The New York Times, The National Interest, Sin   Embargo, La Tercera, Pulp Fiction Cine

 No es sencillo opinar de esta película sin desvelar ningún detalle. Las expectativas por 1917 eran muy altas, y más aún después de haber ganado el Globo de Oro como Mejor Película de Drama a principios de enero.

Esta película es, con todas las letras, UNA OBRA DE ARTE. Sam Mendes, mejor conocido por dirigir Skyfall (2012) nos entrega una pieza audiovisual pocas veces vista en una sala de cine. No hay momento para distracción alguna.

Desde el inicio, el filme adentra al espectador a un territorio sombrío, oscuro, donde el tiempo es el principal obstáculo. Una de las magnificencias de la película es lo personal que se siente. Los primeros cinco minutos son suficientes para pensar que estamos ante un producto diferente, que nos va a sorprender.

El filme está protagonizado por George Mackay y Dean-Charles Chapman, quienes nos regalan unas actuaciones potentes, emotivas pero, sobre todo, profundas. Se siente como un viaje personal, del cual no se puede escapar. Mackay y Chapman encarnan a dos soldados británicos que deben entregar un mensaje urgente antes de que los alemanes logren vencer a su ejército.

La fotografía de Roger Deakens es simplemente hermosa. La técnica del plano secuencia como constante del filme es el punto más notable del mismo. Se siente una tensión inmensa, desde el minuto uno hasta que ruedan los créditos.

La banda sonora de Thomas Newman acompaña de manera perfecta la película, con sonidos incidentales que nos adentran al campo de batalla. Cada disparo, cada bala, cada paso, todo está perfectamente diseñado para causar estrés en el espectador.

Los últimos minutos de la película son de infarto, y la misma construcción de la cinta permite que nos identifiquemos con los protagonistas. El dolor de una herida, perder a un ser querido, escapar de tu adversario, entre otros elementos, son palpables en los 119 minutos de duración.

Ahora puedo entender a las personas que decían que esta película marcaría un antes y un después en el género bélico, porque sentimos como espectadores que estamos ahí, corriendo por los campos verdes y escondiéndonos en las trincheras. Somos uno más, un soldado británico más sumado a las filas de su ejército para defender su patria.

Es una película valiente, arriesgada, con mucho corazón, que no dejará a nadie indiferente. 1917, sin duda alguna, es una epopeya que se convertirá en un clásico del séptimo arte.

CALIFICACIÓN FINAL

Una obra maestra