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UN REFUGIO DE REFLEXIÓN: LOS FRAGMENTOS DEL COVID-19 : DANIELA ALATORRE Y ALEXANDRA DÉLANO

Entrevista / 30 Oct, 2020 /

Por: Ángel Almada Garmendia
Fotografías: Morelia Film Fest, Youtube (página oficial del FICM), Facebook (página oficial del FICM)

Sinopsis: Página oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM)
Es una reflexión sobre la pandemia desde la perspectiva de dos mujeres confinadas en distintas partes del mundo. Imágenes, voces y silencios interrumpidos, que evocan las pérdidas intangibles causadas por el COVID-19.

Fragmento es el más reciente proyecto de Daniela Alatorre y Alexandra Délano, perteneciente a la sección de cortometraje en el Festival Internacional de Cine de Morelia, y el tema a tratar es el que a todo el mundo tiene con incertidumbre: el COVID-19, una enfermedad que llegó para quedarse.

Ambas directoras concedieron una entrevista para Agencia Informativa Cero:60, y de igual forma, para Radio Cero:60, sobre el significado poético del producto audiovisual que realizaron y, también, la reflexión que debe existir en la sociedad respecto a este problema sanitario. Para las respuestas, DA corresponde a Daniela Alatorre y AD, a Alexandra Délano. Aquí está una parte de la entrevista:
Quiero comenzar con una interrogante que todos nos hemos hecho en referencia al tema que toca el cortometraje. Me parece muy poético el contenido, y se siente la soledad que caracteriza hoy en día a nuestro mundo, a esa naturaleza tranquila y el sufrimiento del ser humano… ¿Cómo se lidia al dar a conocer un proyecto de estos, a sabiendas que también se corre riesgo al realizarlo?

AD: El proyecto justamente surgió de lo personal, de algo que ya estamos viviendo. Es una reflexión sobre todo lo que nos ha rodeado estos meses, desde un lugar muy íntimo y vulnerable, pero también en una búsqueda entre lo interno y lo externo, la experiencia propia y de las personas que están a nuestro alrededor, el espacio en donde vives y la naturaleza, para tener una perspectiva y una visión de esperanza en el futuro, que no sabemos aún, pero nos da otra visión de la realidad que estamos viviendo ahora.

DA: Yo también diría que es una forma de acercarnos a este encierro y todo esto que estamos viviendo de una manera no tan concreta o lineal, sin una narrativa lógica. Es un trabajo que constantemente se siente fragmentado, que tiene dicotomías. Hay mucho de lo que estamos viendo y de lo que estamos viviendo.

Son sensaciones fragmentadas y queríamos espejear esas sensaciones de forma visual y sonora, con imágenes que se complementan y chocan por completo para tratar de conectar a otro nivel. Con estas conferencias no es suficiente para conectar con la gente que extrañamos, hay algo que se queda corto. Conectar a través del arte, del cine y la literatura es necesario para poder acompañarnos en esta pandemia y en este encierro…

AD: Y otra cosa que mencionaste de que es un lenguaje poético, tanto en lo visual como en las palabras, creo que era la única forma de expresar, nombrar y tocar los procesos que vivimos, que son intangibles, innombrables y lo que permite la poesía y el lenguaje lirico dentro de esos silencios es sentir. No queríamos una historia lógica, porque nuestras sensaciones cambian todo el tiempo, y nunca hemos vivido algo así…

Así se siente el cortometraje, sin una linealidad del punto de arranque. La oscuridad del acontecimiento toma forma conforme avanza el cortometraje. Hay un niño presente, y yo lo interpreto como si fuéramos todos nosotros, preguntándonos cuándo va a acabar todo esto. ¿Hay una intención de simbolismos que la gente pueda interpretar al ver este producto?

DA: A mí me encanta escucharte, sobre todo por tu experiencia, porque esta película es muy personal: son nuestras familias, nuestras caminatas y reflexiones, pero al mismo tiempo queríamos un anonimato. Más allá de un simbolismo, es poder reconocerte en una emoción.

Este cortometraje se puede ver en cualquier momento del día, porque los estados de ánimo son distintos y estamos dependientes de lo que pase o deje de pasar con el COVID-19, y el corto trata ese tema. ¿Qué tan difícil ha sido para ustedes llevar a cabo este proyecto a sabiendas de que allá afuera hay algo que afecta la integridad de las personas?

DA: Hay cosas más graves que estar encerrados en una casa. Lo que hay detrás de estas cifras de personas que se enferman y mueren. Estamos en una crisis de la cual no sabemos de qué tamaño va a ser. No sabemos cuándo va a terminar. Coexiste lo que vivimos y lo que sucede en los hospitales. Las reflexiones deben hacerse en todos los niveles para complementar esta experiencia desde distintos puntos de vista.

AD: Me gustó lo que dijiste de que en cualquier momento y que cambia tu estado de ánimo. Una vez alguien me dijo: “los poemas tienen vida propia y cambian con el tiempo”. Cada vez que lees un mismo poema, cambian las cosas. El poema es el mismo pero el que cambia es uno. Creo que pasa lo mismo con este cortometraje. Lo veo y me conmueve, regreso a esas emociones y el proceso de hacer esta película. Es un refugio para encontrarnos. Es importante recordar que hay algo más grande, y en eso más grande están las emociones…

Este corto documental de Daniela Alatorre y Alexandra Délano se proyectará en Cinépolis Centro, Sala 3, este jueves 29 de octubre, a las 17:00 hrs. También, se podrá visualizar a través de la plataforma Cinépolis Klic, el mismo jueves 29 de octubre, a las 17:30 hrs, como parte del Programa 1 de la decimoctava edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. Pueden comprar los boletos en este link:

Fragmentos